Tomar lo que ayuda y dejar lo que no

Meditación sobre los sentimientos negativos

Por: Reflexiones siglo XXI | Fuente: Catholic.net

¿Quién no sabe o sintió alguna vez, en qué medida estamos inclinados a ver mucho más las cosas negativas que las positivas en nosotros mismos y en la vida? Y cómo, incluso sin hacer una evaluación de la vida, a veces nos embargan sentimientos muy fuertes de desánimo, tristeza, desilusión.

Pensamos en lo que nos salió mal, en lo que perdimos, en lo que no tenemos, en los fracasos, en lo que desaprovechamos. En esos momentos lo negativo se agranda. Perdemos la objetividad. Lo malo se agiganta porque estamos mal y vemos todo negro. Todo lo negativo se junta como una inmensa bola de nieve que nos aplasta. Nos hace mal.
Puede ser que sea cierto y real lo negativo. Pero aunque sea cierto no nos ayuda, nos frena en la vida, nos cierra el horizonte, nos quita la fuerza.

Por eso tenemos que rechazar los pensamientos y los sentimientos negativos por más reales y verdaderos que sean o parezcan, porque no nos ayudan. Rechazarlos es no aceptarlos, no darles calce, no quedarse en ellos. Por el contrario, en un verdadero ejercicio espiritual, tenemos que ponernos a trabajar buscando las cosas buenas y lindas de la vida. Buscando razones para darle gracias a Dios, porque en medio de las dificultades y problemas su amor siempre nos brinda una oportunidad. Las cosas buenas y lindas de la vida nos ayudan, nos dan fuerzas, nos abren el horizonte; fortalecen el corazón, lo ensanchan, nos hacen andar libres el camino de Dios.

Las puertas de la casa del Padre Dios están siempre abiertas. Siempre Jesús está ofreciendo la oportunidad de la reconciliación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *