Hoy, si escuchas la voz de Dios …..

Meditación. Que no se quede sin respuesta.

hoy

Por: P. Ramón Suero | Fuente: Catholic.net

HOY, SI ESCUCHAS LA VOZ DE DIOS, NO ENDUREZCAS EL CORAZÓN

 
Dios Padre quiere entrar en contacto con los hombres, desea dialogar con ellos a fin de realizar la historia de la salvación comunicándole su vida divina. A esta iniciativa de Dios Padre la llamamos “revelación”. Por medio de la revelación Dios se manifiesta al ser humano, indicándole quién es El y cuál es su plan y proyecto sobre toda la humanidad.

Desde el principio de la creación Dios ha estado llamando a los hombres a un encuentro personal con él: “Yavé Dios llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? (Gn 3,9). Abraham, padre de la fe, estuvo atento a escuchar la voz de Dios: “Yavé Dios dijo a Abraham: Deja tu país, a los de tu raza y a la familia de tu padre, y anda a la tierra que yo te mostraré” (Gn 12, 1-3). Moisés también experimentó la escucha de la voz de Dios Padre: ” Moisés, Moisés… No te acerques más” (Ex 3,4 5).

Dios no cesa de llamar a sus hijos. Por eso, sigue llevando a la plenitud, el Diálogo entre El y su creación más perfecta, “El Hombre”, imagen y semejanza de Dios. ¿Qué grandeza fue la que tuvo aquella jovencita de Nazaret al escuchar al enviado de Dios? : “Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo” ( Lc. 1,28). Esta grandeza se hace realidad por medio de la disponibilidad de entrar en relación con el Creador: “Yo soy la esclava del Señor; hágase en mí lo que has dicho”(Lc 1, 38). Estar disponible a la escucha de la voz de Dios Padre, nos hace ver que aquello que es imposible para el ser humano es posible para nuestro Padre Dios (Lc 1, 37).

En esta misma disponibilidad nos podríamos imaginar el regocijo del Hijo de Dios al escuchar la voz de su Padre: “Y, mientras estaba orando, se abrieron los cielos; el Espíritu Santo bajo sobre El… Y del cielo llegó una voz: ” Tú eres Hijo, el Amado; tú eres mi Elegido” (Lc 3,21-22). El Hijo de Dios nos inspira confianza para que también estemos en disponibilidad de escuchar la voz de nuestro Padre Dios: “Este es mi Hijo Amado: a él han de escuchar” (Mc. 9, 7).

La experiencia de escuchar la voz de Dios Padre no se ha terminado en el diálogo con su Hijo Amado, sino que lo siguen experimentando aquellos forman parte del discipulado de Jesús, pues El les prometió que no los dejaría solos.

El mundo de hoy nos brinda todas las posibilidades para cerrar nuestra puerta a la voz de Dios Padre, nuestro Creador. Los afanes de cada día no nos dan oportunidad de estar disponibles para indagar los misterios de Dios, pero esto no nos puede desanimar. Sólo tenemos que hacer lo mismo que han hecho nuestros antepasados. Ellos, en los afanes de la vida cotidiana, supieron encontrar espacios para dialogar con Dios Padre: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1Sam 3, 10). Es en esos momentos de silencio y quietud cuando tenemos más posibilidades de escuchar la voz de nuestro Padre Dios, que siempre esta dispuesto a dialogar con sus hijos. ¿Por qué no buscamos esos momentos más a menudo? Así podríamos estar preparado para escuchar Su voz.

Que la voz de Dios Padre, no se quede hoy sin una respuesta: ¿A quién enviaré, y quién irá por mí? (Is. 6,8). Él necesita de Ti y de Mí para seguir construyendo el Reino de Dios en medio de cada uno de nosotros, pues todavía Su mensaje y Su palabra no ha llegado a todos los hombres que habitamos el planeta Tierra. Que su voz no se quede sin respuesta, que pueda llegar a tantos jóvenes, niños y adultos que en nuestro mundo de hoy no han encontrado quién les hable del proyecto de salvación. Hoy podemos decir, como el profeta Isaías: “Aquí me tienes, mándame a mí” (Is. 6, 8).

 

 

 

 

 

 

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